22/9/2014

Emilio Carrillo en Andorra y Barcelona, 26 y 27 de septiembre de 2014



+Viernes 26 de septiembre de 2014, 19:30 horasEscaldes-Engordany (Andorra):
Charla: “La práctica cotidiana de nuestra divinidad”
Sala del Comú D´Escaldes Engordany (Parc de la Mola, 6)
Se requiere la inscripción previa enviando un email a: akokobarcelona@topmail.com


+Sábado 27 de septiembre de 2014, 18:00 horasBarcelona:
Charla: “La práctica cotidiana de nuestra divinidad”
Salón de actos del Hotel Medium City (C/ Nicaragua, 47)
Se requiere la inscripción previa enviando un email a: akokobarcelona@topmail.com

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19/9/2014

Entrevista a Emilio Carrillo, el 20 de julio de 2014, para La Caja de Pandora



Durante el pasado congreso “II Encuentro de Amigos, Despertar y Evolución” en Barcelona, el 20 de Julio del 2014, tuvimos la oportunidad de charlar con Emilio Carrillo luego de su fabulosa conferencia. Este es el enlace para acceder a la entrevista (duración: 32 minutos):


En ella compartimos las sensaciones que estamos viviendo en estos momentos de confusión; y llegamos a la conclusión de dar un paso más allá con plena Confianza, Compromiso y Perseverancia (PISTIS) para que “EL VIVIDOR-EL NIÑO” haga lo suyo y despleguemos la alegría de fluir convirtiéndonos en lo que Somos: LA VIDA.

Permitamos que EL NIÑO descubra la VIDA que Somos convirtiéndose en EL VIVIDOR que fluye en la alegría.

Tote, para La Caja de Pandora

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17/9/2014

Sé el D.T. (director técnico) de tu vida


En algún momento de tu existencia te preguntarás, si es que no te lo has preguntado ya, cosas como éstas: ¿pero esto es la vida?, ¿puede llegar a ser todo sufrimiento, cuesta arriba y sacrificio solamente?, ¿estoy castigado por algo y por eso me pasan estas cosas? Y, si es así, ¿quién castiga?

Cuando empecé a profundizar en este tipo de preguntas y a desconectar del materialismo en el que estaba inmerso, me instalé en una situación de ver las cosas desde afuera; o, mejor dicho, de espectador pero desde mi interior, el cual rebozaba de alegría al verme conectar de nuevo. Y me dio por comparar nuestras vidas, la vida de todos, como si fuera la carrera profesional de un jugador de fútbol (salvando algunas cuestiones, obviamente, y jugando con la imaginación)

Etapa 1. Todos nacemos cracks

Al principio juegas de niño porque amas la pelota, el jugar, compartir, patear, correr, disfrutar viviendo el momento sin importar más nada. Es nuestra etapa de sueños, de juego, de creadores. Luego, como lo hacemos con tanta simpleza (el jugar a la pelota o hacer lo que nos gusta), sin expectativas, sin apuros y suponiendo tener talento para chutar la pelota (en el caso del futbolista), llegamos a jugar profesionalmente.

Etapa 2. Nos olvidamos de jugar

Aquí llegan las responsabilidades, los apuros, las cargas, las dudas y nos dejamos llevar y embarrar por todo lo que tiene que ver con “realizarte” en la vida para “ser alguien” y “ser importante”; y nos olvidamos de que jugábamos porque nos gusta jugar, solo por eso (o hacer lo nos apasiona) y entramos en la carrera para ser los mejores y mostrarnos, buscar reconocimiento y ponemos nuestra vida en una vidriera para que la vean los otros, no para disfrutarla nosotros.

Esta es la etapa donde nos colocamos el velo, o lo hacemos más visible. Obviamente, no nos damos cuenta de esto, pasa desapercibida porque todos los que te rodean están como tú y es “normal” estar en la carrera: el que no participa está fuera del sistema, es un bicho raro. Podemos estar mucho tiempo así, la vida es paciente. Y la vida nos quiere mostrar otras cosas y lo intenta de varias maneras; y nosotros, que pensamos que podemos controlar todo, estamos de espalda hacia la vida, golpeándonos de un lado a otro.

Etapa 3. Recibirnos de D.T.

Pero llega un momento donde la vida “da en la tecla”, como se dice, y te muestra y estás preparado para mirar y ves, vemos, nos quitamos el velo que nos habíamos colocado y despertamos al conocimiento de nuestra Consciencia y procuramos elevarla y buscamos, buscamos... sabemos y sentimos que hay algo más, que está ahí, en la quietud y el desacelere. Hasta que empezamos a encontrar porque el solo hecho de preguntarnos nos hace vibrar distinto y, como somos creadores, cambiamos el sufrimiento por la felicidad, por la sencillez, por la serenidad, por la paz… cada quien a su tiempo, no hay apuro, con base en sus experiencias, aceptando todas las circunstancias, sin juicios, sin dualismos y nos damos cuenta de lo que realmente somos y la vida empieza a abrirse frente a nosotros cual pimpollo en primavera dorada.

Cuando nos recibimos de D.T. salimos de la cancha, tenemos otras perspectivas de las cosas que pasan, estamos solos pero sabiendo que todos estamos unidos, conocemos la diferencia, estamos conectados con Dios y con nosotros mismos, porque en definitiva somos lo mismo, podemos mover las piezas de nuestra vida en conexión con quién verdaderamente somos ya no desde el ego… Estamos frente de la pizarra, tenemos la tiza, somos los directores técnicos de nuestras vidas ahora y siempre, tenemos las experiencias, las palabras, palabras que al pronunciarlas resonarán en quién deban resonar, en el momento justo, porque en esta etapa también queremos transmitir, llamar, compartir y gritar que esta vida es hermosa y está frente a nosotros, en nuestras narices, solo hay que creer que todo esto es posible y descubrirnos al quitar el velo… porque cuando lo quites también me encontrarás y podremos abrazarnos. 

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Autor: Diego Alcalde (alcalde.diego@hotmail.com)
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15/9/2014

Hay un lugar


  Hay un lugar al que no puedes ir, por el momento, pero en el que puedes estar. Y para poder estar, has de Ser.
 
 En verdad no es un lugar, sino un espacio. Realmente no se puede describir lo que es, porque ya lo Es y es indescriptible. Es indescriptible como tú lo eres, aunque no sepas quien eres. Pero pese a todo, no puedo desvelar eso; y aunque lo haga, no me creerás.

   Sólo has de estar en ti para estar en lo que he descrito. Y cuando se está, ya se Es ese espacio que ni describir se puede, ni enunciar es posible. Porque, como te he dicho, tampoco describirte a ti puedo, aunque puedo, como tú puedes, pero no lo sabes, o más bien no lo recuerdas.

   Es, aunque no lo parezca, algo muy divergente, tanto que es imposible colisionar, e incluso colapsar o chocar. No es posible, pero lo es al instante. Imagina lo que no es posible y lo es. Así que es un espacio donde todo es posible aunque creas que es imposible. Y es que donde lo imposible se cruza con lo posible, surge lo divergente, lo inmenso, sin austeridad. Y todo es abarcable, lindo, lento... sin magnitud posible, sin medida de tiempo; y al instante fugaz.

   Imagina que no recuerdas algo y, de golpe, lo recuerdas todo. Imagina lo inimaginable y, de golpe, eso eres Tú. Y ahora sí que te he descrito, aunque no lo ves ni lo sabes.

    Es… ¿piensas que no lo eres? Pues eso Eres, justo lo que piensas que no puedes Ser. Y de nuevo te he descrito, y al instante me he descrito. Porque prefiero estar contigo que sin mí. Que para el caso es lo mismo, aunque en la Mismidad sí se entiende, pero desde lo que no es la misma Mismidad, ni se percibe.
  
     Puede que sea o puede que no, pero es el sustrato de lo inimaginable y de todo lo imaginable. Porque el límite no existe, pues lo que existe es lo que Es desde siempre sin que en ello pueda concebirse un principio o un final, dado que el hecho de Ser ya otorga el Ser sin medida posible desde lo que es medible. No obstante, desde lo que no es medible, es medible en tanto en cuanto entiendas lo que es la infinitud. Pues si el infinito todo lo abarca, incluso lo que es finito, el Ser ya Es en ese ser Infinito sin infinitud.

    Abarcar lo infinito desde lo tangible es posible: (1) porque todo es posible; y (2) porque desde lo tangible es posible entender lo intangible ,que es infinito al mismo instante. Pero si nada entendiste, es muy simple la aclaración, es que aún no te entendiste en lo tangible como infinito dentro de lo que es finito.

    Es muy probable que estas palabras no se comprendan, aún menos se entienda si no se sabe diferenciar entre comprender y entender. Si te comprendes es a ti; y eso es una parte. Pero si entiendes, entiendes en lo que no eres tú, sino en lo que Eres siendo tú.

   ¿Tampoco se observa lo que se explica? También es posible dado que todo lo es; y lo es porque, para el Ser, Quién Es -siendo todo lo que se Es- todo es posible, sino no podría Ser Quien Es.

    Sé que puedo ser duro en la explicación. No obstante, hay un lugar en Ti, no en ti, donde todo esto se alberga. Incluso, mejor, donde el Todo te alberga SIENDO tú el Todo aunque nada comprendas, ni mucho menos experimentes, sientas o percibas.

    Y es que por mucha gramática, semántica o magnitud lingüística que se manifieste para aclarar lo que se quiere exponer puede posibilitar (que sí lo posibilita, porque todo es posible) Quien en verdad Eres. Hay que estar en ese lugar que al inicio indiqué y, de golpe, Estar, Siendo. Y Siendo, Estás en lo que estás, Siendo Tú en un tú que se cree exiguo, diminuto, efímero, ridículo e infinitamente pequeño y despreciable. Pero justo cuando te das cuenta que no Eres eso que se acaba de decir, Estás en Ti, Siendo Tú, Siendo Todo en un tú que experimenta la creación de Sí, del Todo, en un tú que no parece sea Quien Es.

   Sí Estás, Eres. Y, si es así, te comprendiste y entendiste. De lo contrario seguirás en un tú perdido hasta que se encuentre en su Mismidad.

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Autor: Deéelij
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12/9/2014

Entrevista-coloquio con Emilio Carrillo, el 19 de julio de 2014 en Barcelona



Sobre estás líneas, vídeo de la entrevista (duración: 01:29:18) realizada a Emilio Carrillo en Barcelona el 19 de julio de 2014.

Se trata de una entrevista-coloquio distendida y amena donde Emilio aborda temas muy variados.

También puede accederse al vídeo a través de este enlace:


Y de este otro de Frente al Espejo: 


Si lo prefieres en formato Ivoox, aquí dispones de él:


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11/9/2014

Gelves, Puebla del Río y Sevilla (15, 18 y 20 de septiembre): Charlas de Emilio Carrillo


+Lunes 15 de septiembre de 2014, 20:00 horasGelves (Sevilla):
Entrevista-coloquio, abierta al público, del programa de radio y televisión Confidencias en el Camarote: “Nuevos hábitos de vida para una nueva Vida”
Antesala del Teatro María José Jaramillo (en el mismo edificio del Ayuntamiento de Gelves)
Entrada libre hasta completar el aforo

+Jueves 18 de septiembre de 2014, 19:30 horasPuebla del Río (Sevilla):
Charla: “Consciencia, No-Mente y Conexión con nuestra Divinidad”
Salón de Plenos del Ayuntamiento de Puebla del Río (Avenida de la Blanca Paloma, 2)
Entrada libre hasta completar el aforo.

+Sábado 20 de septiembre de 2015, 10:00 a 14:00 horasSevilla:
Presentación e introducción del Taller “Frecuencia 3.4: Constelaciones Familiares", que impartirá Paqui Vinuesa
Salón de Actos del Círculo Mercantil e Industrial (Calle Sierpes, 65)
Entrada libre hasta completar el aforo.

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10/9/2014

Sobre las cuatro nociones


“En el Sutra del Diamante  se habla de las cuatro nociones. Se trata de cuatro percepciones erróneas que debemos eliminar para poder ver con claridad.

La primera es la noción del yo. Esto no resulta muy difícil de comprender, porque sabemos que el yo está formado exclusivamente por elementos no-yo.

La segunda noción es la de los seres humanos. Como sabemos, los seres humanos están formados sólo por elementos no humanos.

La tercera noción es la de los seres vivos. Solemos distinguir entre los seres vivos y el mundo inanimado, es decir, las plantas y los minerales. Sabemos muy bien que si contaminamos los minerales y matamos las plantas, los animales no tendrán ninguna base sobre la que manifestarse y continuar. Si contaminamos el mundo mineral, las plantas no podrán crecer bien y no podrán servir de alimento al mundo animal. Así pues, esta visión nos ayuda a comprender que las plantas y los minerales son también nuestro cuerpo y que preservar el entorno equivale a preservarnos a nosotros mismos.

La última noción que debemos eliminar es la de la duración de la vida. Estamos atrapados en la noción de que estaremos en este mundo unos ochenta años. Esa noción no se corresponde con la realidad. La visión profunda de que no hay nacimiento ni muerte es el combustible que nos ayuda a quemar la noción de la duración de la vida”.

Visión sabia del maestro zen T. N. Hanh, a la que yo añado mi experiencia diaria cuando trasciendo lo concreto y acepto con mayúsculas el Aquí en el que me muevo! La Vida de pronto impone un cambio y ahí estas tú, preguntándote qué hacer ante el nuevo panorama que pone patas arriba tus pensamientos, emociones… Y la respuesta es Nada o Todo, pero desde ese impulso que te nace desde muy dentro y que tiene mucho de compasión y amor!!!

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Autora: Cristina Vega Alonso
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8/9/2014

Amo y hago lo que me da la gana


El camino a Dios es un aquí-ahora de libertad radical. No hay otra vía real; lo demás son imaginaciones y proyecciones de la mente. Una libertad tan completa que no tiene otra base o fundamento que el puro Amor: Amar el Amor y ser el Amor mismo en toda su plenitud. No hay otra práctica posible de la divinidad. Y siendo el Amor que todo Es y en todo Acontece, no querer nada más que el querer de Dios hasta tener el ser de Dios y en Dios, hasta ser uno con Dios, hasta ser menos que nada para no ser nada más que Dios.

Para quien ha llegado a ese Endiosamiento, a ese absoluto Vaciamiento, todo sobra: la moral y las leyes; los dogmas y la teología; todos los evangelios, todos los textos, sagrados o no, y todas las palabras; todas las ideas y conceptos mentales; todos los pensamientos, sentimientos, emociones...

Y quien no ha llegado a esa despojada desnudez, seguirá buscando a Dios fuera de sí mismo... En los monasterios mediante rezos; en paraísos creados e iglesias pretendidamente santas; en intermediarios, sacerdotes y maestros; en la penitencia, las obras y el esfuerzo; en las velas, los mantras, los cantos y el incienso... Y continuará imaginando que Dios se halla sujeto a sacramentos, cultos, ritos, himnos, oraciones… a tantas ataduras necias inventadas desde la inconsciencia por la mente humana.

Toma consciencia de lo que eres: solamente Amor; Consciencia Pura y Una que se expresa, manifiesta y expande en la Diversidad y el libre albedrío. Permite que Dios explosione dentro de ti inundando cuanto te rodea desde ti y por ti. Vive libre -más libre, muy libre, encumbradamente libre- en tu raíz, en tu tronco, en todas tus ramas y en todos los frutos de tus ramas, que son el género humano, el mundo, el Cosmos y la Creación completa.

Dios es Amor… Y es yo, que soy Dios porque he cesado de ser yo. Por eso, Amo desde el Amor que soy. Amo y hago lo que me da la gana en un aquí-ahora de libertad infinita, eterna… la divina libertad, la Libertad Divina.

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Dedicado a Diana Santos Cid en su proceso de dolor-Amor y en recuerdo de Margarita Porete, quemada viva, el lunes 1 de junio de 1310, frente al Ayuntamiento de París.
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5/9/2014

Ni ayer, ni mañana, ni hoy


Vacío acá, vacío allá,
y sin embargo, el Universo infinito está
siempre delante de tus ojos.
Infinitamente grande e infinitamente pequeño;
no hay diferencia, porque las definiciones han desaparecido
y no se ven límites.
Lo mismo pasa con el Ser y el no-Ser.
No malgastes el tiempo con dudas y argumentos
que no tienen nada que ver con esto.
Una cosa, todas las cosas:
van juntas y entremezcladas,
sin distinción.
Vivir en esta comprensión
es no estar inquieto a causa de la no perfección.
Vivir en esta fe es el camino hacia la no-dualidad,
porque lo no-dual es uno
con la mente que confía.
¡Palabras!
El Camino está más allá del lenguaje,
porque en él no hay
ni ayer,
ni mañana,
ni hoy.

Di sí a todo lo que hay

La realidad es una experiencia existencial; no es una teoría, ni una especulación. Para conocerla tienes que vivirla… Sin embargo, a la mente le encanta soñar y pensar sobre cosas que no ha experimentado. ¿Por qué? Debido a que se trata de un sustituto. Y esto ocurre tanto en sueños como cuando estás despierto, porque la mente sigue siendo igual despierto o dormido. Todos los sueños son sustitutos y todos los pensamientos también: pensar es soñar mientras se está despierto; y soñar es pensar mientras se está dormido. Son el mismo proceso: si puedes entender el soñar, te será posible comprender el pensar. Soñar es más primitivo, por eso es más simple. Pensar es más complicado, más evolucionado, por eso es más difícil de penetrar.

Si no has comido el día anterior, por la noche soñarás con alimentos; si tienes una gran necesidad de sexo, tendrás un sueño sexual; si anhelas poder y prestigio, tendrás un sueño que lo sustituya… El sueño siempre es acerca de lo que te falta mientras estás despierto. Si no echaras de menos nada durante el día, los sueños desaparecerían. Los deseos nunca pueden ser culminados, van creciendo y creciendo… Hagas lo que hagas, siempre falta algo. Soñar te da una falsa solución y satisface ficticiamente una profunda necesidad.

Cuanto más creces menos sueñas, porque hay menos problemas que resolver. Si creces totalmente en consciencia dejas de soñar, porque no quieres cambiar la realidad. Además, serás consciente de que lo real no se puede mutar; lo único que es posible cambiar es tu aferramiento a la mente. Normalmente intentamos cambiar la realidad para que se ajuste a nosotros. Es una tontería: el todo no puede caber en la parte, ni puede seguirla; la parte cabe en el todo y lo sigue. ¿Quién eres tú para adaptar a ti esta vasta realidad? Pero el ego insiste: “Sigue esforzándote y algún día la realidad se adaptará a ti”. ¡Una gota intentando cambiar el océano! Tan sólo conseguirás dañarte. Les pasa a todos los egos: siempre acaban heridos, frustrados, preocupados.

Cuando se asienta la comprensión, cesas de hacer estupideces y, poco a poco, dejas de soñar. Te ajustas al Universo, te haces uno con él, no tienes ningún conflicto o argumentación en relación a la existencia. Dices sí a todo lo que hay y tu vida empieza a florecer en una nueva dimensión. Un místico fluye con el río, no lo fuerza. No nada contracorriente; ni siquiera nada a favor de la corriente, porque nadar siempre es una lucha. Simplemente flota. Sin ninguna meta que alcanzar... El río se mueve; tú te mueves con él. Tu meta es la del río. Ni siquiera te preocupa dónde está; si es que la hay. De hecho, no es cuestión de llegar a alguna parte: donde sea que estés, estarás en la meta, porque el sí es la meta… Has aprendido el gran secreto de decir sí.

Por el contrario, cuando eres adicto al no, donde sea que llegues nunca será la meta… Aunque te topases con la fuerza suprema, dirías no porque estás muy acostumbrado a eso y le encontrarías muchas faltas, pues para la mente que niega nada vale. Y para la mente que afirma, hasta la imperfección tiene su propia perfección; hasta en la materia penetra el sí y encuentra lo Divino. Dios está en todas partes, pero el que dice no, no lo encontrará en ninguna.

Tu mente dice no porque el ego se refuerza a través del no. Cuanto más digas no, más poderoso se sentirá; cuanto más digas sí, más se diluirá. Por eso es tan difícil decir sí a cualquier cosa, incluso a cosas muy normales… El no te da un sentimiento falso de poder; es una dolencia, una enfermedad. Di sí y ocurrirá una transformación. Y no hay necesidad de ir a la iglesia o a la mezquita… La vida ya es un templo bastante grande…. Empieza a decir sí y en todas partes sentirás tu divinidad porque en todas partes el ego estará ausente. Y cuando el ego no está presente, el todo, de repente, fluye en ti.

Más allá del lenguaje

La mente sustituye la realidad con el pensamiento y el sueño, pero jamás puede convertirse en lo real… Estás sediento y te digo: “El agua es H2O. Repite H2O, H2O... Conviértelo en un mantra y la sed se irá”… ¿Qué la pasará a tu sed? No se dará por enterada… La mente sustituyendo a la realidad. Y lo real está ahí: no hay necesidad de repetir nada, ni de pensar en nada. Simplemente observa, abre los ojos y ve: ¡está en todas partes! Conseguirlo no es extraño; lo raro es que no te hayas dado cuenta. La realidad está delante de ti, ¿por qué decir que verla es un gran acontecimiento? ¡Es tan sencillo!... Debes de haber desarrollado una gran técnica para que durante vidas sigas sin darte cuenta. Y la realidad no puede hacer nada, está justo delante de ti y continúas sin darte cuenta. ¿Cómo consigues hacer este truco de magia?

La magia está en que la palabra se vuelve más importante que lo real, el símbolo se hace más importante que aquello que simboliza… ¿Qué es Alá?: una palabra; ¿qué es Brahma?: una palabra; ¿qué es Dios?: una palabra. Y los hindúes, los cristianos y los mahometanos continúan luchando por la palabra y a nadie le preocupa que las tres simbolicen lo mismo… Lo simbolizado es menos importante que el símbolo.

La gente anda perdida a causa de las palabras, los símbolos, el lenguaje… La realidad está siempre delante de ti pero tú estás siempre en otro lugar bajo la abducción de la mente. El ser humano se ha hecho tan adicto al lenguaje y sus símbolos que las palabras pueden producir reacción. Alguien menciona un manjar, el que sea, y se te llena la boca de saliva. Ni siquiera el propio manjar puede ser tan efectivo: puede que esté sobre la mesa y tú no salives… La palabra se ha vuelto más importante que lo real. Ahí está el truco. Y a no ser que abandones esta adición a las palabras nunca te será posible encontrar la realidad. No hay ninguna otra barrera… Mantente absolutamente sin lenguaje y de repente ahí está, siempre ha estado ahí. Y todo se ilumina: un estado de consciencia donde el lenguaje no existe.

Tú naciste sin lenguaje. Te ha sido dado, no lo has traído por naturaleza, es una consecuencia social. Y ahí radica la posibilidad de salirse de él. Porque si lo hubieras traído al nacer, no habría forma de salirse de él. Pero entonces tampoco habría ninguna necesidad, porque sería una parte del Tao. Sin embargo, no forma parte del Tao; es algo que ha hecho el ser humano. Es útil, tiene una función; la sociedad no puede existir sin el lenguaje… Pero el individuo no necesita formar parte de la sociedad todas las horas del día.

Si dejas de formar parte de la sociedad, aunque sólo sea por unos minutos, de pronto te fundes con el todo y te conviertes en una parte del Tao. Deberías ser flexible: cuando precises moverte en la sociedad, usa el lenguaje; cuando no, deja de utilizar el lenguaje. El lenguaje ha de ser usado como una función, como un mecanismo. No te obsesiones con él, eso es todo… Por ejemplo, yo estoy utilizando el lenguaje porque quiero comunicaros algo. Sin embargo, cuando no estoy con vosotros no estoy en el lenguaje, no hay ninguna palabra moviéndose en mi interior. Cuando me comunico, me vuelvo parte de la sociedad; cuando no, me vuelvo parte del Tao, del Universo, de la Naturaleza, de Dios; lo puedes llamar como quieras… Con Dios, el silencio es comunicación; con la gente, la comunicación es el lenguaje.

Si estás con un amigo y permaneces en silencio te sentirás extraño y él pensará que algo va mal; si el marido se sienta en silencio, la mujer inmediatamente empezará a pensar que hay problemas. ¿Por qué esta necesidad de hablar? Porque si no hablas significa que estás solo, que no aceptas que estás con alguien, el otro no existe para ti. Y el otro se da cuenta, te siente indiferente. Así que la gente sigue hablando. Y cuando no hay de qué, se habla del tiempo o de lo que haga falta. Todo vale, la cuestión es hablar. Además, es de mala educación estar en silencio cuando hay alguien presente.

Sin embargo, con Dios o la Naturaleza ocurre justo lo contrario: hablar significa que eres indiferente a esa realidad que está delante de ti. Ahí sólo se necesita silencio. Cuando naces traes silencio al mundo. El lenguaje es algo que se te da; una enseñanza de la sociedad. Es útil; una herramienta. Pero tú traes contigo silencio al mundo. Encuentra ese silencio de nuevo. Todo el asunto se reduce a volver a ser parte de la Naturaleza e ir más allá de la sociedad, no en su contra… Renacer, volver a ser como un niño, quiere decir ser natural.

Cuando realmente estás en silencio ni siquiera estás en silencio, porque silencio es justamente lo opuesto al ruido. Si no hay ruido, ¿cómo puede haber silencio? Cuando desaparece el ruido también desaparece su opuesto y ni siquiera puedes decir: “Estoy en silencio”. Si lo dices, lo pierdes. Y cuando te vuelves silencioso no sabes qué es qué. Todas las cosas se diluyen en todas las demás cosas porque no estás aquí. Tú solamente eres parte del ruido; el yo es la cosa más ruidosa del mundo, el mayor perturbador, todo lo demás es solamente un subproducto suyo… Cuando estás vacío, no puedes sentir: “estoy vacío”; si fuera así, querría decir que todavía estás tú ahí para sentir y entonces la casa está llena, no vacía. Cuando estás realmente vacío, estás vacío de ti mismo. Cuando cesa el ruido, también tú cesas. Entonces la realidad está delante de ti… Dentro y fuera, en todas partes.

Vacío acá, vacío allá, y sin embargo, el Universo infinito está siempre delante de tus ojos”… Vacío dentro, vacío fuera… ¿Puede haber dos vacíos? No, por su propia naturaleza se convertirán en uno. Dentro y fuera, acá y allá, interior y exterior son sólo divisiones de la mente… Las palabras están condenadas a decir la mitad, no pueden expresar algo completo. Si dices: “La vida existe”, ¿qué pasa con la muerte? Y una verdad a medias es más peligrosa que una mentira, pues lleva algo de fragancia de verdad y te puede engañar… Todos los cultos y credos se fundamentan en palabras y están basados en verdades a medias. Si se intenta expresar el todo, no se dice nada. Si afirmas: “La vida es ambas: vida y muerte”, la gente pensará que te has vuelto loco.

Cuando desaparecen límites, definiciones, dudas y argumentos

Infinitamente grande e infinitamente pequeño; no hay diferencia”... Si vas hacia abajo, analizando, llegarás a lo infinitamente pequeño. La ciencia lo ha hecho y nos habla de las partículas más microinfinitesimales (similares a puntos de información y de naturaleza vibracional), aunque no haya podido verlas. Entonces, ¿por qué asegurar que existen? La física casi se ha convertido en metafísica. No es capaz de verlas, solamente puede observar las consecuencias: ve los efectos, pero no la causa. Es lo que los místicos siempre han sostenido: “No podemos ver a Dios, pero si la Creación. Dios es la causa; la Creación, el efecto”… Si oyes mi voz y no puedes verme, tendrás que deducir que estoy en algún sitio. Y tampoco puede verse lo infinitamente grande, también se vuelve invisible por envergadura. Ambos –lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande- son iguales porque son infinitos. Y en lo infinito, el que sea grande o pequeño no supone diferencia.

“…Porque las definiciones han desaparecido y no se ven límites. Lo mismo pasa con el Ser y el no-Ser”… Cuando estás completamente vacío, sin ningún ego, ¿estás siendo o no-siendo?... No se puede decir nada… La gente hace cantidad de preguntas acerca de los llamados temas conscienciales y espirituales… No preguntes sobre esas cuestiones: transfórmate en un buda y ve por ti mismo, porque lo que sea que te digan no será correcto.

No malgastes el tiempo con dudas y argumentos que no tienen nada que ver con esto”... La realidad no depende de tus argumentos. Que demuestres esta o aquella teoría es irrelevante; la realidad está ahí. Estaba ahí antes que tú, estará ahí después de ti, siempre ha estado y siempre estará. No depende de tu mente; al contrario, tu mente depende de ella. No necesita ninguna prueba que la demuestre o la rebata. Existe por sí misma. La verdad quiere decir: aquello que es… Al argumentar malgastas energía y tiempo. Mejor disfruta de la realidad, fúndete con ella, ¡vívela! Si vives, empiezas a emanar a tu alrededor el aroma de la realidad. Y algo de la inmensidad, de lo infinito, empieza a ser expresado a través de tu existencia finita. Poco a poco se disuelven tus fronteras y te vas disolviendo: la gota se transforma en el océano.

La vida consiste en pequeñas cosas. Los grandes problemas están sólo en la mente, no en la vida. Que tú decidas si Dios existe o no, no importa en absoluto. Tienes que respirar, comer, dormir, abrigarte… Y por eso mismo,  las cosas pequeñas no lo son tanto, porque si la vida consiste en ellas son vitales.

El todo es una unidad orgánica

Una cosa, todas las cosas: van juntas y entremezcladas”... La vida es una unidad orgánica: nada está dividido, todo es uno, las divisiones son inventos de la mente. Más allá de la mente todas las cosas se entremezclan, se funden, se disuelven entre sí. Está ocurriendo todo el tiempo. No te das cuenta porque te has vuelto completamente ciego a causa de la abducción de la mente.

Observa cualquier fenómeno... Por ejemplo, comes una fruta… El árbol que la ha dado se mezcla contigo, la frontera ha desaparecido. La fruta en el árbol ha transformando la tierra, los rayos del Sol, el agua… Porque tú no puedes comerte la tierra, ni los rayos solares directamente, pero la fruta hace un milagro al mutar todo y hacer posible que puedas absorberlo hasta convertirse en tu propia sangre. Y tu sangre está constantemente produciendo y crea semen. Nace una semilla y esta semilla se convierte en un bebe. Ahora la fruta está en el niño. ¿Dónde están las fronteras? El Sol se integra en el árbol; el árbol en ti; tú en el niño; y así sigue y sigue...

Esta energía que es la fruta siempre ha estado ahí, en la existencia; fundiéndose, disolviéndose, emergiendo, yendo de esto a lo otro, cruzando las fronteras. Y la totalidad de la energía permanece igual, no puede aumentar ni disminuir, porque no hay ningún otro lugar adonde ir. Al Universo no se le puede añadir ni restar nada. ¿Dónde lo vas a llevar? El todo permanece igual. mientras las cosas están en constante movimiento. El aliento que está en ti, estará después en mí. Tu corazón y mi corazón laten en el mismo océano de vitalidad. Lo que llamas tu vida no es tu vida: no es de nadie; o es de todos.

El Sol está trabajando para ti Y las estrellas; y todas las personas del mundo. Y tú estás trabajando para ellas. Te morirás y los gusanos se comerán tu cuerpo, serás su comida… Tiene que ser así: tú has hecho de muchas cosas tu comida y, finalmente, te has convertido en comida. Es una cadena... y tú quieres aferrarte a la vida. Pero entonces la vida cesaría.

Todo se funde, se encuentra, se disuelve. ¿Por qué preocuparse? Sólo existe el todo, las individualidades son falsas. Cuando ves la realidad justo delante de sus ojos, comprendes que no hay nada por lo que inquietarse, pues el todo sigue viviendo independientemente de que lo que llamas tú viva o no. Tu muerte no es un problema: vivirás en el todo de millones de formas. A veces has sido un animal, otras un insecto, un árbol o una piedra; y la vida sigue. Así que, en cierto sentido, tú no eres nadie, pero en otro sentido eres el mundo. En un sentido no eres y en otro eres el todo, porque no estás separado.

La separación produce ansiedad. Si estás angustiado significa que piensas que estás separado. Te estás creando problemas a ti mismo innecesariamente. No hay necesidad, porque el todo sigue viviendo; el todo no puede morir. Sólo las partes mueren, pero la muerte no es realmente una muerte, es un renacimiento. Mueres aquí y naces allí.

Totalidad y perfección

“… Sin distinción. Vivir en esta comprensión es no estar inquieto a causa de la no perfección”… La perfección es otra meta egóica. La gente religiosa trata de ser perfecta, pero ¿quién eres tú para ser perfecto? Sólo el todo es perfecto, tú nunca podrás serlo. Hasta un buda tiene que caer enfermo y morir. La idea de la perfección es una locura del ego. El todo ya es perfecto, no necesitas preocuparte por él. Y es en el todo donde tú también eres perfecto, pero sólo en el todo, no el tú separado. Entiende estas dos palabras: totalidad y perfección. A un místico, le interesa la totalidad, nunca la perfección; y a una persona religiosa le interesa la perfección, nunca la totalidad… Totalidad significa: “Yo no soy, el todo es”. Y es perfecta, ¿cómo podría ser de otra forma?: no hay comparación, no hay nada ni nadie más. Sin embargo, si piensas en términos de tu propia perfección (moralidad, ideales, carácter…), te volverás loco porque, como unidad separada, continuarás siendo imperfecto.

En el mundo de las religiones se halla la gente más egoísta, porque están intentando ser perfectos en todas las cosas. No pueden estar relajados, siempre estarán tensos. Y siempre habrá algo que esté mal y que ellos tengan que arreglar; siempre estarán preocupados. En cambio, una persona de entendimiento permanece relajada. Eso no significa que no le importe nada. Le importa, pero sabe que es sólo una parte. Nunca piensa de sí mismo que es el todo, así que nunca está preocupado. Disfruta de lo que sea que esté haciendo sabiendo que quedará imperfecto. No obstante, disfruta al hacerlo; y al disfrutarlo, la perfección que sea posible ocurrirá sin causarle preocupaciones. Le gusta aun sabiendo que no será lo absoluto. No puede serlo; algo se quedará incompleto, tal es la naturaleza de las cosas.

Hasta Buda permaneció imperfecto hasta el último momento de su vida, pero sin inquietarse por ello. Esa es la razón por la que los budistas tienen dos términos para nirvana. A la iluminación le llaman “nirvana”; y a la iluminación suprema, “mahaparinírvana”. Nirvana significa que un buda, aun habiendo alcanzado la iluminación, continúa en el cuerpo -en el cuerpo imperfecto, en el mundo de las partes imperfectas-. Luego, cuando deja el cuerpo y desaparece en el vacío supremo, es mahaparinirvana: la imperfección desaparece, no hay individualidad, él es el todo… Sólo el todo puede ser perfecto.

Todo perfeccionismo es un esfuerzo egoísta. Intenta hacerlo lo mejor que puedas, pero no te vuelvas loco por ello… Una persona de entendimiento acepta lo que es posible; se relaja y disfruta de lo posible. Y cuanto más disfruta, más perfección llega a su vida. Pero ya no es una preocupación, es una gracia; esa es la diferencia… Si te acercas a un místico sentirás que hay cierta gracia en torno a él, que no realiza esfuerzo alguno. Él no ha hecho nada consigo mismo, simplemente se ha relajado en lo supremo. Y tú sientes esa ausencia de esfuerzo en torno a él. Este es el criterio para saber cuando estás ante un Maestro: que fluya espontáneamente. Si se trata de un perfeccionista, te mutilará y dañará en muchos sentidos… No te inquietes por nada; tampoco por ser perfecto. Simplemente, ¡vive! Vive plenamente y no te preocupes por las consecuencias, por lo que ocurra…. “Vivir en esta fe”... Esto es fe; esto es confianza.

Un perfeccionista nunca confía en nada porque siempre está buscando faltas. Aunque le presentes una flor, hallará imperfecciones inmediatamente. Su ojo es el de la lógica, no el del amor. Siempre tiene dudas; no puede confiar en nadie porque no puede confiar en si mismo… Tienen miedo, porque todo se lo ha impuesto, no es natural. Una persona que no confía en su propia energía de vida no puede confiar en nadie; es un enemigo del ser humano, un envenenador. Y estos envenenadores han causado tanto daño a la Humanidad: “Esto está mal, eso es pecado, eres culpable”. ¡Cuánto enredo crean a su alrededor! A tus santos les gustaría que fueras de plástico, sin hambre, sin sed, sin amor; entonces serías perfecto. Pero la vida es tal como es. Tú no tienes cables, tienes nervios. Y el equilibrio siempre está en movimiento. Todas las cosas se mezclan y disuelven entre sí. Es por eso que estás vivo.

Una persona de entendimiento no se inquieta por nada y no piensa en términos de perfección; sencillamente vive el momento tan totalmente, como le es posible. Y cuanto más plenamente lo vive, más capaz se vuelve de vivirlo. Vive sin forzar ningún ideal, sin pensar en ningún concepto, sin poner reglas, sin ninguna regulación acerca de su vida. Vive y se deleita.

Salirse de la mente, del lenguaje y del tiempo

Vivir en esta fe es el camino a la no-dualidad”... Y esto es fe… “Porque lo no-dual es uno con la mente que confía”… Si confías, lo no-dual estará delante de ti. Pero si en el fondo tienes dudas, serán las palabras, teorías, filosofías y doctrinas las que te envuelvan. Y tú estarás completamente ciego: no podrás ver lo que esté cerca, sólo podrás pensar en lo lejano. Dentro confianza, fuera realidad; dentro confianza, fuera ver. La confianza y la verdad se encuentran y no existe ningún otro encuentro.

¡Palabras! El Camino está más allá del lenguaje, porque en él no hay ni ayer, ni mañana, ni hoy”… El lenguaje sólo es posible si el tiempo existe. El lenguaje es tiempo y se divide en las mismas categorías que el tiempo: pasado, presente y futuro. Y la vida está más allá… La vida no es pasado ni futro; ¿dónde está el pasado, dónde el futuro? Son frutos de la imaginación. Ni siquiera existe el presente: el presente sólo existe entre el pasado y el futuro; si no hay pasado ni futuro, ¿cómo va a existir el presente?

Ni pasado, ni futuro, ni presente… No existe el tiempo. Y todo el lenguaje depende del tiempo. El lenguaje y el tiempo son creación de la mente. Cuando abandonas el lenguaje, el tiempo desaparece; cuando dejas de pensar, transciendes el tiempo. Y cuando el tiempo no existe, has entrado en lo eterno… La verdad es eterna. Pero lo único que tú tienes son reflejos temporales de la verdad debido a tu identificación con la mente. Si abandonas la mente, de repente, todo encaja… Todo lo que estabas buscando, ocurre; todo lo soñabas y deseabas íntimamente, acontece. Todo se cumple.

¡Todo está cumplido! Y todo el mensaje se resume en cómo salirse de la mente, del lenguaje y del tiempo.

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Fuente: Extracto del capítulo décimo y último de “El Libro de la Nada”, de Osho, realizado por Emilio Carrillo.
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3/9/2014

Málaga, 13 de septiembre: Charla de Emilio Carrillo


+Sábado 13 de septiembre de 2014, 18:00 horas
Málaga:

Charla: “La práctica de nuestra conexión divina”

Auditorio de la Facultad de Informática y Telecomunicaciones de la Universidad de Málaga (Bulevar Louis Pasteur, 35. Campus de Teatinos)

Entrada libre hasta completar el aforo (600 plazas). Para más información: somosunomalaga@gmail.com 

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1/9/2014

Emilio Carrillo habla del “Proyecto Arturo” de Ávalon


En este enlace se puede acceder al vídeo (duración: 11 minutos y 11 segundos) donde Emilio Carrillo habla del “Proyecto Arturo” de Ávalon:


Mil gracias a Emilio y a aquellos que organizaron esa conferencia.

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Fuente: Vamos por Buen Camino (www.vamosporbuencamino.com)
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29/8/2014

Ni esto ni aquello


En este mundo de Esencialidad
no existe ni el yo ni nada que no sea yo.
Para entrar directamente en armonía con esta realidad,
cuando las dudas surjan simplemente di: «No dos».
En este «no dos» nada está separado,
nada está excluido.
No importa cuándo ni dónde:
iluminación significa entrar en esta verdad.
Y esta verdad está más allá del aumento o
la disminución en el tiempo o el espacio:
en ella, un solo pensamiento dura diez mil años.

Esencialidad: tal es la naturaleza de las cosas

Esencialidad (tathata) consiste en vivir en este mundo y con este mundo tan profundamente que el mundo desaparezca y tú te conviertas en la esencia. Y la actitud que la caracteriza e identifica es la aceptación: vivir sin conflictos ni quejas desde el discernimiento de la naturaleza de las cosas… Es viviendo así como, de pronto, acontece la transformación. Mientras estés luchando, tu energía se divide. Pero una vez que aceptas, se hace una en tu interior y la propia liberación de energía se convierte en una fuerza curativa que no viene de afuera. Es así como la esencialidad incide sobre la enfermedad física, la mental y, finalmente, la espiritual, aunque lo aconsejable es empezar por el cuerpo y, si tienes éxito con él, intentarlo en los otros niveles.

Cuando algo vaya mal en el cuerpo, relájate y acéptalo. Di para tu interior, sintiéndolo intensamente: “Tal es la naturaleza de las cosas”. Si las cosas que han nacido tienen que morir, algunas veces tendrán que enfermar. … Acéptalo, no te identifiques con ello. No hay de qué preocuparse: no te está ocurriendo a ti; está sucediendo en el mundo de las cosas… Cuando no luchas, transciendes. La aceptación es la transcendencia. Y esta transcendencia se convierte en una fuerza curativa. De repente, el cuerpo empieza a cambiar.

Lo mismo ocurre con las preocupaciones mentales, las tensiones, las ansiedades, la angustia… ¿A qué se debe que te preocupe algo? A que no puedes aceptar el hecho porque tienes algunas ideas que imponer a la naturaleza. Por ejemplo, te estás haciendo viejo y eso te preocupa. Te gustaría permanecer siempre joven; ahí está la preocupación… ¿Qué es lo que muestras con tus preocupaciones? Que no puedes aceptar lo que está ocurriendo.

El mundo de las cosas es un flujo y en él nada es permanente. Si esperas permanencia de un mundo donde todo es impermanente, te crearás preocupaciones. Por ejemplo, te gustaría que este amor fuera para siempre. Sin embargo, nada puede serlo en este mundo; todo es momentáneo. Esta es la naturaleza de las cosas, su esencia. Bien… Ahora sabes que ese amor ha acabado y ello te causa tristeza. Vale, acepta la tristeza. Si estás tembloroso, acepta el temblor; si te apetece llorar, llora. ¡Acéptalo! No lo reprimas, no disimules, no trates de fingir. No puedes luchar contra los hechos, acéptalos.

Y si lo haces gradualmente, estarás constantemente dolorido y sufriendo. Pero si los aceptas sin queja alguna, no desde la impotencia, sino desde la comprensión, se vuelven esencialidad. Entonces ya no estás preocupado, ya no hay problema, porque el problema no era causado por el hecho en sí, sino debido a que no podías aceptarlo de la forma en que estaba ocurriendo: querías que fuera a tu manera.

La vida no va a ser como tú quieras

La vida no va ser como tú quieras, sino como la propia vida quiera. Y ante este hecho cierto, tú mandas. Si lo rechazas, sufrirás. Si lo aceptas desde la consciencia, tu vida se convertirá en éxtasis… También Buda tuvo que morir, pero lo hizo feliz al ser consciente de que lo que ha nacido tiene que morir: el nacimiento implica la muerte; así son las cosas. Si mueres preocupado y sintiéndote desdichado, te perderás lo que la muerte puede ofrecerte, la gracia que se manifiesta en el último momento, la iluminación que sucede en el tránsito. Mueres; morirás muchas veces y seguirás perdiéndote lo mejor de ello.

Si puedes aceptar la muerte, abres la puerta del tránsito con una bienvenida en tu corazón. Y la calidad del fenómeno cambia inmediatamente. De repente eres inmortal: el cuerpo se está muriendo, pero tú no. Ahora puedes darte cuenta de que sólo se abandona la vestimenta, no el contenido; el coche en que has encarnado para vivir la experiencia humana, no el conductor, no la consciencia, que permanece en su iluminación; y más aún, porque en la vida muchas fundas la cubrían, pero en la muerte está desnuda y libre.

No obstante, para esto hay que embeber la actitud de la esencialidad, no un mero pensamiento mental o una filosofía: tu vida entera ha de transformarse en esencialidad. Ni siquiera hace falta que pienses en ello: sencillamente se vuelve algo natural… Comes en esencialidad, duermes en esencialidad, respiras en esencialidad, amas en esencialidad, lloras en esencialidad… Se convierte en un hábito y no necesitas preocuparte por ello… Es tu forma de ser… ¡Aceptas!

Es cierto que el término “aceptar” conlleva cierta carga -por ti, no por la palabra- porque sólo aceptas cuando te sientes impotente, cuando no puedes hacer nada… En el fondo todavía deseas; piensas que de haber sido de otra forma hubieras sido feliz, pero ¡qué le vas a hacer! Lloras desconsoladamente y pasas muchas noches preocupado, con pesadillas y sufrimientos... Finalmente, el tiempo es el que te cura, no la comprensión. Y el tiempo es necesario sólo porque no comprendes, sino te curarías inmediatamente.

Así que, poco a poco, las cosas se difuminan, se pierden en la memoria cubiertas por el polvo. Y todavía algunas veces duele la herida porque vas cargando con el pasado… Fuiste niño; el niño todavía está ahí. Luego un muchacho; el muchacho todavía está ahí con todas sus experiencias… Capa sobre capa, todo está ahí. Es por eso que en ocasiones retrocedes: si te ocurre algo y te sientes desamparado, empiezas a llorar como un niño. Has retrocedido en el tiempo, el niño ha salido a la superficie. ¿Por qué llevamos toda esa carga? Porque en realidad nunca aceptas nada. Si aceptas el fenómeno, la situación, la vivencia o el hecho no quedará nada con lo que  cargar. Pero si aceptas porque te sientes impotente, cargarás con él… Cualquier cosa que esté incompleta permanece para siempre como una carga; cualquier cosa que esté completa se abandona. Porque la mente tiene una tendencia a cargar con las cosas incompletas con la esperanza de que algún día surja la oportunidad de completarlas. Aún esperas que regresen los días que ya se han ido. No has transcendido el pasado. Y a causa de ese pasado tan pesado, no puedes vivir en el presente.

Cuando aceptas en esa actitud de esencialidad no hay rencor, no te sientes impotente. Sencillamente entiendes que así es la naturaleza de las cosas. Por ejemplo, si quiero salir de una habitación lo haré por la puerta, no atravesando la pared. Esta es la naturaleza de la pared: impedir el paso; esa es la naturaleza de la puerta, que pases a través de ella. Pues bien, acepta las cosas como a la pared y la puerta… Si puedes mirar con claridad no harás cosas como intentar traspasar la pared… Observa las cosas y si hay algo es natural no trates de forzar en ello algo que sea innatural.

¿Por qué no miras los hechos tal como son? Porque tus deseos están demasiado presentes. Por eso te has convertido en una persona tan impotente. Supera la impotencia: ante cualquier situación, no desees nada, pues el deseo te llevará por el camino equivocado. Mira los hechos con toda la consciencia de que dispongas y, de repente, se abre una puerta y ya no pasas a través de la pared, sino por la puerta, sin un rasguño. Y ya no cargas con nada.

Y la esencialidad es comprensión, no un destino sin esperanza. Así que esta es la diferencia. Hay gente que cree en el destino o que dicen “Dios ha querido que fuera así”, pero en el fondo mantienen un rechazo y utilizan esas tretas para maquillarlo y consolarse a sí mismos. Sin embargo, la actitud de la esencialidad no es fatalista ni conlleva ningún Dios o destino. Dice: mira las cosas tal como son, comprende, y comprobarás que hay una puerta… Siempre hay una puerta…

En la esencialidad desaparece el yo y, con ello, el otro

En este mundo de Esencialidad no existe ni el yo ni nada que no sea yo”… La mente siempre divide: el otro y yo. Y en ese mismo instante el otro se convierte en enemigo. Algunos son más hostiles, otros menos, pero el otro siempre es enemigo… Llamas amigo a aquel que es menos hostil contigo y enemigo a aquel que lo es más, pero con el otro forzosamente tiene que haber competición, celos, lucha… También peleas y compites contra tus amigos, aunque de una manera “amistosa”. Sin embargo, una vez que te has fundido en la esencialidad, en el discernimiento de la naturaleza de las cosas, no existe nada que sea tú, ni nada que no seas tú; no hay ni yo ni nada que no sea yo.

Cuando el otro desaparece, el yo también desaparece, porque son dos polos de un mismo fenómeno. Aquí adentro está el ego y ahí afuera está el otro: dos polos de un mismo fenómeno. Si desaparece un polo, si el “tú” se disuelve, el “yo” desaparece con él… Y ojo, no puedes hacer desaparecer al otro, sólo puedes hacerte desaparecer a ti mismo. Si tú desapareces no hay ningún otro; cuando se abandona el yo, no hay tú. Es la única manera. Pero intentamos justo lo contrario: matar al “tú”. Mas al “tú” no se le puede matar, ni poseer, ni dominar. El “tú” siempre seguirá en rebelión porque está esforzándose en matarte a ti. Ambos lucháis por el mismo ego; él por el suyo y tú por el tuyo. ¿Cómo vas a destruir al otro? El otro es inmenso… es todo el Universo. Céntrate en una dimensión diferente: abandona el yo.

Sin embargo, lo que haces es ayudarlo a permanecer. Por ejemplo, aferrándote a tus quejas, rencores, enfermedades… La gente se apega a todo lo que molesta. Se quejan, dicen que les gustaría curarse, pero en el fondo no es así porque si se curarán ellos no estarán ahí, el yo desaparece… Fíjate como la gente se aferra a sus heridas. Hablan acerca de sus enfermedades y defectos más que de ninguna otra cosa. Escúchalos y te darás cuenta de que lo están disfrutando… Su enfermedad, su ira, su odio, sus problemas, su egoísmo, su ambición… Es una locura: están pidiendo deshacerse de esas cosas, pero, observa sus caras, lo están disfrutando. Y si realmente desaparecieran, ¿con qué disfrutarían? Estarían tan ociosos que se suicidarían.

Indaga en tu interior y te darás cuenta de que todas tus desgracias existen porque tú las apoyas. Sin tu apoyo nada puede existir. Existen porque tú les das energía. ¿Quién te obliga a ello? Hasta para estar triste se necesita energía. Es por eso que después de la tristeza te sientes tan agotado… Durante tu depresión no estabas haciendo nada, estabas simplemente triste y tendrías que haber salido de ella pletórico de energía. Pero no, porque todas las emociones negativas necesitan energía y te agotan.

Si eres feliz, de repente, toda la existencia es feliz contigo y el mundo entero fluye hacia ti con energía y ríe contigo. Pero cuando estás alimentando tu tristeza y apatía, se abre un espacio entre tú y la vida. Entonces todo lo que hagas tendrá que depender de tu energía y la desperdiciarás, la agotarás… Pero lo haces porque cuando estás ofuscado y negativo sientes más ego… Cuando estás triste, enfadado, egoísta, disfrutando y jugando con tus heridas, intentando ser un mártir, entonces generas un espacio entre tú y la existencia. Te quedas solo y ahí te sientes yo. Y cuando te sientes yo, toda la existencia se vuelve hostil contigo. En cambio, cuando estás contento, feliz, extasiado, no hay yo, el otro desaparece; estás en contacto con la existencia, no separado.

Cuando aceptas la naturaleza de las cosas y te disuelves en ella, vas con ella. No das ningún paso propio, no tienes ninguna danza propia, ni siquiera una cancioncilla; la canción de la totalidad es tu canción, la danza del todo es tu danza,  tú ya no estás aparte. Simplemente sientes: “El todo es. Yo sólo soy una ola, que viene y se va, que llega y se marcha, siendo y no-siendo. Yo voy y vengo, el todo permanece. Yo existo a través del todo, el todo existe a través de mí”… Algunas veces toma forma y otras no. Algunas veces surge en el cuerpo y otras desaparece del cuerpo. Tiene que ser así, porque la vida tiene un ritmo. Algunas veces tienes que estar activo y en movimiento -una ola- y otras te vas a las profundidades y descansas, inmóvil.

La muerte es un cambio de ritmo moviéndose hacia lo otro. Pronto nacerás más vivo. La muerte es una necesidad: el polvo que se ha acumulado a tu alrededor tiene que lavarse; es la única manera de rejuvenecer. ¿Por qué crear un conflicto? Tú no mueres, sólo caen las hojas viejas para hacer espacio a las nuevas. Mueres aquí, naces allí: de la forma a la sin-forma, de la sin-forma a la forma; del cuerpo al no-cuerpo, del no-cuerpo al cuerpo; movimiento, quietud; quietud, movimiento… Este es el ritmo. Si te fijas en el ritmo no te preocupará nada: confía… Entonces tú no estás ahí, ni tampoco hay ningún otro. Los dos han desaparecido, ambos se han convertido en el ritmo del uno. Ese uno existe, ese uno es la realidad, la verdad.

“No dos”

Para entrar directamente en armonía con esta realidad, cuando las dudas surjan simplemente di: No dos”… Cuando surja la duda, cuando te sientas dividido, cuando veas que está apareciendo una dualidad, di para tu interior: “No dos”. Y hazlo con plena consciencia, inteligencia y comprensión… Siempre que sientas que el amor está surgiendo di “no dos”, de otra forma el odio estará esperando; y cuando veas que el odio está surgiendo di: “No dos”. Siempre que sientas un apego hacia la vida di “no dos”; y también cuando sientas miedo a la muerte… Si alguien te ha insultado y te ofendes di “no dos”, porque el que insulta y el que se ofende son uno. Ese hombre no te ha hecho nada a ti, se lo ha hecho a sí mismo… El asesino y el asesinado son uno, ¿por qué preocuparse?; ¿por qué adoptar puntos de vista?; ¿por qué no fundirse en el otro? Porque el otro también soy yo; y el otro y yo también son Eso. Sólo existe el uno.

Siempre que se te plantee una confusión, dudas, una división, un conflicto, siempre que vayas a escoger algo, recuerda: “No dos”. Tienes que hacerlo con comprensión, con consciencia. Si lo haces mecánicamente significa que en otro nivel permaneces en el yo, en el ego, luchando, violento, agresivo. Y las agresiones no están solamente en la guerra… La agresión es muy sutil, está en tus gestos. Fíjate: si estás dividido en yo y tú, tu mirada es violenta. Y cuando gritas, siempre que te enfadas, el motivo suele ser algo insignificante. Vas acumulando agresividad y de ahí, de pronto, desde esa ira acumulada, sale la agresión por algo sin demasiada importancia.

Di: “No dos” y entonces no hay nada que elegir, nada que te guste o te desagrade, puedes bendecir todo… Vas donde la vida te lleva; confías en la vida. Y la confianza no es una postura intelectual. Es una respuesta total al sentimiento de que sólo existe el uno, no dos… Repite silenciosamente: “No dos” y observa lo que ocurre. El conflicto desaparece. Aunque sólo desaparezca por un momento, será un gran fenómeno. Estás cómodo, de pronto no hay enemigo en el mundo, de repente todo es uno.

 “En este “no dos” nada está separado, nada está excluido. No importa cuándo ni dónde, iluminación significa entrar en esta verdad”… Iluminación significa entrar en esta verdad de “no dos”… Siempre que te sientas dividido, que estás a punto de elegir, que te gusta una cosa en contra de otra, que empieza a aparecer y acumularse la tensión… di “no dos”. La tensión se relajará y la energía será reabsorbida, transformándose en bienaventuranza.

Sexualidad: la energía acumulada y el tercer ojo

La vida te va llenado de energía. Y siempre que la energía acumulada es demasiada, el tercer ojo lo siente y empezarás a percibir que hay que hacer algo. A este tercer ojo los hindúes le han llamado el ajna chakra, el centro de mando, donde se dan las órdenes, la oficina desde donde el cuerpo recibe las órdenes… La Naturaleza ha construido un proceso: en cuanto acumulas demasiada energía, el tercer ojo presiona el centro del sexo, ambos se unen y empiezas a sentirte sexual. Se trata de un dispositivo automático creado por la Naturaleza en el cuerpo. Y a partir de ahí, existen dos caminos en la gestión de esa energía interior acumulada: descenderla o ascenderla.

Descenderla significa desahogarte. Así es como para la mayoría de la gente funciona el sexo: una medida de seguridad, porque se puede acumular tanta energía que puedes estallar. El sentimiento de sexualidad no es más que un dispositivo para evidenciar la acumulación de energía. Y una de las maneras de usar tu energía es sintiendo placer a través del desahogo.

La otra forma es decir: “No dos”. Yo soy uno con el Universo. ¿Dónde desahogarla?; ¿con quién hacer el amor?; ¿dónde echarla? No hay ningún lugar distinto a mí, yo soy uno con el Universo. Entonces, al no hacerla descender del tercer ojo, al no desahogarte, empieza a ascender. Y llega así al último chakra, el séptimo centro, situado en la cabeza por encima del tercer ojo y al que los hindúes llaman sahasrara: el loto de los mil pétalos.

Estos son los dos caminos posibles para usar tu energía interior acumulada. Cuando la haces descender, hay placer. Cuando no te desahogas y permites que ascienda desde la compresión consciente del “no dos”, la energía alcanza el sahasrara y hay bienaventuranza. Y ten en cuenta que el placer y el sentimiento de bienestar que el descender la energía provoca sólo puede ser momentáneos, pues el desahogo es pasajero y genera una sensación efímera. Sin embargo, la bienaventuranza puede ser eterna, porque la energía no se descarga sino que se reabsorbe. El centro de la descarga es el sexo, el primer centro o chakra; y el centro de la reabsorción es el séptimo, el último. Ambos son los extremos de un mismo fenómeno energético. Desde un extremo, al desahogarte, la energía se descarga; te sientes relajado porque ahora no hay energía para hacer nada y te duermes. Es por eso que el sexo ayuda a dormir. Y si te vas al otro extremo, en el que la energía se reabsorbe, el loto de los mil pétalos se abre y sigue abriéndose y abriéndose. No tiene fin, porque la energía vuelve hacia el interior, es reabsorbida.

Puedes llegar desde el sexo a la superconsciencia. Este loto de mil pétalos es el centro de la superconsciencia. Así que cuando vuelvas a sentirte sexual di “no dos” con comprensión, consciente, en alerta. Y de pronto sentirás que algo está pasando en la cabeza: la energía que solía caer hacia abajo se está moviendo hacia arriba. Y una vez que alcance el séptimo centro, será reabsorbida. Entonces te vas convirtiendo en más y más en energía; y la energía es deleite, éxtasis. Ya no hay necesidad de descargarla porque ahora eres el ser infinito... Puedes absorber el infinito, el todo, y aún quedará espacio… Este cuerpo es estrecho; tu consciencia, inmensa. Este cuerpo es una taza pequeña; un poco más de energía y se desborda. Tu práctica sexual es el desbordamiento de la taza, del cuerpo estrecho. Pero cuando el sahasrara se abre, un loto de mil pétalos se abre en tu cabeza; y va abriéndose y abriéndose sin fin. Aunque el todo se derrame sobre ti, todavía quedará un espacio infinito.

Se dice que un buda es más grande que el Universo. No su cuerpo físico, por supuesto, pero el Buda sí lo es porque el loto se ha abierto. Ahora este Universo no es nada; millones de Universos pueden caer en él y ser reabsorbidos. Puede seguir creciendo. Es perfecto y todavía sigue creciendo. Esta es la paradoja; porque nosotros pensamos que una perfección no puede crecer. La perfección también crece; crece hacia ser más perfecta y más perfecta. Sigue creciendo porque es infinita… Este es el vacío del que habla Buda: shunyata. Cuando tú estás vacío, todo el Universo puede caber en tu interior y todavía queda un espacio infinito, más Universos pueden caber en ti.

Tú eres el todo

Y esta verdad está más allá del aumento o la disminución en el tiempo o el espacio”... Para esta verdad el tiempo y el espacio no existen. Ha ido más allá, nada la limita. Es más grande que el espacio y el tiempo… “En ella, un solo pensamiento dura diez mil años”; y un simple movimiento, eternidad… Puedes ver el cuerpo tuyo o de alguien, pero el cuerpo no es tú ni él: somos la consciencia que no podemos ver. El cuerpo nace y muere; la consciencia no ha nacido nunca y nunca morirá. Esta consciencia iluminada es la mismísima raíz de toda la existencia; y también su florecimiento. No se puede decir dónde se halla esta consciencia porque ¡está en todas partes! Mejor aún: “todas partes” están en ella.

Ambos, el tiempo y el espacio existen en la consciencia y esta consciencia no existe en el tiempo y el espacio. No podemos decir en qué momento del tiempo existe esta consciencia iluminada. Sólo podemos decir que todo el tiempo existe en esta consciencia. Esta consciencia es más grande; y tiene que ser así. ¿Por qué?... Puedes observar el tiempo y decir: “Es por la mañana, o es mediodía o ahora es por la tarde. Ha pasado un minuto, un año o una era”. Este observador, esta consciencia, tiene que ser más grande que el tiempo, sino ¿cómo podría observarlo? El observador tiene que ser más grande que lo observado. Tú puedes ver el espacio, puedes ver el tiempo; por lo tanto, ese que ve dentro de ti debe ser más grande que ambos.

Una vez que ocurre la iluminación, todo está en ti. Todo empieza a moverse en ti… Los mundos surgen de ti y se disuelven en ti porque tú eres el todo.

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Fuente: Extracto del capítulo 9 de “El Libro de la Nada”, de Osho, realizado por Emilio Carrillo.
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