5/7/15

La ley del efecto contrario


Ten muy presente lo que Emile Coué denominó la “ley del efecto contrario”. ¿Qué explica? Pues que, muy a menudo, el hacer produce exactamente el resultado contrario al querido por la mente.

El amor… Cuando llega a tu vida, ¿cómo llega? ¿Puedes acaso forzarlo?; ¿puedes hacer algo para provocar enamorarte de alguien o que alguien se enamore de ti?; ¿puedes violentarlo sin transformarlo en algo mecánico y superficial, en algo muy distinto a ese amor que deseas?

El sueño… Es de noche y tratas de dormir. ¿Qué harás para conseguirlo? Cualquier cosa que hagas tendrá justo el efecto contrario porque cualquier actividad, cualquier esfuerzo, irá en contra del sueño... La única manera de entrar en el sueño es no hacer nada. Y si el sueño no viene, aguarda a que llegue lo más tranquilamente posible: cualquier cosa que hagas solo servirá para retrasarlo.

Intentas recordar el nombre de alguien… Sientes que lo tienes en la punta de la lengua, pero, cuanto más lo intentas, menos lo consigues. ¿Qué hacer? Nada, no hagas nada, deja de esforzarte, olvídate del asunto. Y entonces, de repente, cuando menos te lo esperes, el nombre aparecerá en tu memoria.

Son ejemplos simples de lo que sucede con muchas cosas de la vida… Tu mente y el ego se empeñan en hacer y tú le sigues el juego. ¿Qué logras con ello? Lo contrario de lo pretendido…

Pasa hasta con la iluminación. Cuanto más la persigas, más te alejarás de ella. No en balde, la iluminación es la comprensión profunda de la innecesariedad de la iluminación. No tienes que hacer nada para iluminarte: es lo que eres, es imposible que no estés iluminado. ¿Por qué no lo ves? Debido a que haces cosas para alcanzarla y con ello solo consigues nublar tu consciencia y tu mirada… Y buscas maestros y gurús y te vas tras esto y aquello: alguna técnica, algún curso, algún viaje, algún mantra con que iluminarte... ¡Qué pérdida de energía; cuánta ignorancia! ¿Quieres saber el único mantra que te abrirá la puerta de la iluminación que ya luce en ti? Apúntalo bien y para siempre: menos voluntad y más fluidez. Sí, así de sencillo: menos esfuerzo y más relajación, más liberación. Es por esto que Rumi afirmó: “quien no escapa de la voluntad, carece de Voluntad”. Y San Juan de la Cruz lanzó un mensaje similar, que venía a decir que quien no escapa del esfuerzo, para nada se esfuerza… La iluminación nunca se alcanza, ocurre. El que vive la Iluminación es quien no está tratando de conseguirla, aquel que no tiene meta…

¡No hagas nada ni persigas nada y desde lo más hondo de lo que eres  brotará el amor, el sueño, el nombre que no recordabas… y hasta la iluminación! Cualquier cosa que hagas irá justamente en contra… Deja que las cosas ocurran, no las fuerces; fluye, vive, libérate de todo esfuerzo, de todo afán, de toda inquietud, de toda expectativa… Es tan simple… Pero estás aferrado a la mente y sometido al mando del piloto automático del ego, que se alimenta de la acción. Y por ello, para ti hacer es fácil, –por muy duro que sea–, y no hacer es difícil –por muy cómodo que sea–. Si lo comprendieras, no sería así… No hacer no requiere cualificación ni práctica alguna; el hacer, normalmente, sí. Es por eso que la iluminación puede acontecer en cualquier momento, porque no es cuestión de cómo alcanzarla, sino de cómo permitirla.

Flota en el Río de la Vida… Abandónate, ríndete, no antepongas tu voluntad. Deshazte de todos tus conocimientos, porque solo te son necesarios cuando tienes que hacer algo. Deja de ser ese personaje artificial que la mente y el ego han fabricado: tu pequeña historia personal; tu personalidad; esto o aquello que imaginas ser; todo lo que consideres tus creencias; todo lo que concibas desde el “yo”, “me”, mí”, “mío” o “mi”. Y permite que se mueva tu energía interior… Siéntela y síguela adonde quiera que te lleve.

Para ello no precisas de ninguna técnica, de ningún saber hacer…  Simplemente, cuando ya no estás ahí, ocurre. Y nunca va a sucederte a ti, al “yo”… Cuando cesas de identificarte con el “yo” físico, mental y emocional; cuando bailas, pero no hay un bailarín; cuando observas, pero no hay un observador; cuando amas y no hay un amante… Entonces, solo entonces, ¡ocurre!...

Viejo hábito
Nuevo hábito
Empeñarse en hacer y conseguir cosas sin entender que, muy a menudo, el hacer produce exactamente el resultado contrario al querido por la mente. ¿Cómo llega el amor a tu vida?, ¿cómo el sueño al acostarte?, ¿cómo ese nombre que no terminas de recordar y tienes en la punta de la lengua…? Con el esfuerzo no lograrás enamorarte, ni que se enamoren de ti, ni conciliar el sueño, ni acordarte de ese nombre… Al contrario, cuanto más te esfuerces y empeñes, más te alejarás de conseguirlo. Pero para ti hacer es fácil –por muy duro que sea– y no hacer es difícil –por muy cómodo que sea– porque vives bajo el mando del piloto automático del ego, que se alimenta de la acción.
Dejar que las cosas ocurran, sin forzarlas; liberarse de todo esfuerzo, afán, inquietud, expectativa: darse cuenta de que cualquier cosa que hagas irá justamente en contra… No persigas nada y desde lo más hondo de lo que eres brotará el amor, el sueño, el nombre que no recordabas y hasta la iluminación. Es tan simple… No hacer no requiere cualificación, ni práctica alguna, ni conocimientos, que solo te son necesarios cuando tienes que hacer algo… Simplemente, permite que se mueva tu energía interior. Siéntela y síguela adónde quiera que te lleve.


Mantente siempre alegre y no te inquietes por nada. Y goza de la vida tal como fluya –sin juicios, sin quejas, sin opiniones…– y mientras dure en este plano humano. Ya eres todo, no pretendas alcanzar nada: ninguna meta, ninguna utopía, ninguna vida o mundo mejor… Vive el aquí-ahora, la vida misma, y no pienses en el mañana; no ciegues la consciencia con esa droga llamada futuro. ¿A dónde vas?; ¿de quién huyes? Es todo tan fácil… La utopía ya ha ocurrido, ya eres todo lo que tu corazón puede anhelar, la meta está aquí y ahora. ¿No lo ves? Confía, respira, flota… Desténsate, desangústiate, elimina de ti tanta desazón, tanta ansiedad, tanto estrés, tanta neurosis, tanto sufrimiento…  Y para ello no tienes que hacer nada. La única cuestión es cómo dejar de preocuparte y cómo empezar a vivir. ¡Sé un vividor! Permite que las cosas ocurran por sí mismas; no quieras imponer tu propia manera.… Disfruta mientras seas. Y al disfrutar, de repente, te das cuenta: esta es la fuente original. Has tocado la vida infinita y eterna: lo que eres, lo que es.

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Texto extraído del libro Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo, del que es autor Emilio Carrillo.
Puedes acceder a él a través de esta web:
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3/7/15

Vídeo "Comparte tus preguntas con Emilio Carrillo (Programa 10)": Recuerda TV, 26/06/2015



Vídeo (duración: 00:58:42) del episodio10 del programa de Recuerda TV titulado Comparte tus preguntas con Emilio Carrillo, de fecha 26 de junio de 2015:

El programa es emitido los viernes alternos, por lo que el siguiente encuentro con Emilio tendrá lugar el 10 de julio de 2015, a las 22:00 horas. Para enviar tus preguntas, hazlas llegar al siguiente correo electrónico:

infofe@fundacionespato.com

Recuerda TV es la web televisión con contenido consciente las 24 horas del día los 365 días días del año. Para ver el programa sólo tienes que entrar en este enlace:

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2/7/15

El Rabiar del Alma


Si bien en esta vida es muy dura la experiencia de recibir incomprensión, hay algo todavía más duro: Amar desde lo más profundo sin que te correspondan.

Quiero decirte esto que escribo, entregarlo, soltarlo... En este amar sin correspondencia, percibo que me amo profundamente, aunque en lo humano no se sienta.

Qué duro es mirarte en otros seres humanos y decirle/te te Amo, y observar que no me Amo desde ese ser humano, sí desde mi Ser. Darme cuenta de la distancia que me separa y me separo de mi Mismo en otro mímujer; que la Amo y me Amo, que la Amo pero no me Ama. Qué duro es saber que me Amo y que al mismo tiempo no me correspondo, que me niego mi Amor a mi mismo desde otro mi mismo, mujer.

Esto se puede extender a cada ser humano. Puedo Amar a cada cual y saber que cada cual no me Ama. Es experimentarme Dios sin Dios, Amor sin Amor. Lo “peor” es saberlo sin remisión. Sé que en este plano no se puede Amar, aún, con todo el Amor, y con todo el Amor ser correspondido. Sé que al despertar de este sueño, que es la humanidad, todo es Amor, y las risas serán (ya lo son) llenas de Amor. La Amo, aunque ella no sepa que la Amo, ni que lo atisbe en esta vida... Aunque no sepa lo que es el Amor siendo el Amor.

Te Amo, aunque no me Ames. TAmo, aunque me niegues el Amor. Amo por Amor, y por Amor Amo. Te Amo, me digo diciéndolo a otra forma, mujer, en cuestión. Me Amo, no me siento abandonado, pero he de abandonarme al Amor.

Si ella supiera lo que haría por Amor, por su Amor aunque no me Amara. Si supiera lo que ya hice por Amor y por su Amor. 
La dejé libre para que amara, para que se encontrara en el Amor...

Aseguro que Amar por Amor en este plano es Amar de verdad, siendo el Amor sin condición.

Qué duro es Amar donde no hay Amor. Amar es la única razón. Qué ganas tengo de Amar/os cuando estemos en Casa. Ni os imagináis lo que os Amo, y lo que por Amor he hecho y estoy dispuesto a hacer, sólo por Amor.

Me conforto en el Amor, en mi Amor. Te Amo, Amor. No lo olvides, por ti he dado todo cuanto pediste, sólo por Amor, por tu Amor, porque ambos somos el Amor.  No espero tu Amor pues ya soy el Amor, tu Amor, Amor.

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Autor: Deéelij
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1/7/15

Mente Consciente: Conócete a ti mismo

  
         Se transcribe bajo estas líneas el artículo titulado Mente Consciente: Conócete a ti mismo del que es autor Emilio Carrillo y que ha sido publicado en la revista digital Mente Consciente:

         Los contenidos del artículo se desarrollan en el libro del mismo autor titulado Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo. Se puede acceder a él a través de este enlace:

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MENTE CONSCIENTE: CONÓCETE A TI MISMO

Conócete a ti mismo, a ti misma

¿Qué es una mente consciente? Aquella que está a nuestro servicio.

¿Qué es lo que le pasa a muchísima gente? Que se han invertido las tornas y, en lugar de estar la mente a su servicio, son ellos los que están a merced de la mente, como si la mente los hubiera abducido, esa voz dentro de la cabeza que habla sin parar: por el día, a través de los pensamientos; por la noche, mediante los sueños.

¿Qué consecuencia tiene tal “abducción”? Impide ver lo Real -se piensa “acerca de” la realidad, pero esta no se percibe ni se experimenta- e introduce la vida, también la espiritualidad y el teórico “despertar” consciencial del que tanto se habla, en un mundo de ficciones, enredos e ilusiones.

La mente, ciertamente, es potentísima y ofrece un extenso y variado menú de prestaciones relacionadas con la comunicación (hablar, escribir, interactuar con los demás), la programación (hacer la agenda, planificar actuaciones…), la puesta en práctica de las capacidades, dones y talentos de cada cual, la creación intelectual y un amplio etcétera. Pero sirve para lo que sirve y fuera de su campo de acción carece de utilidad. No se le pueden pedir peras al olmo. Muy especialmente, la mente no vale para captar y ver la vida, ni para entenderla ni vivirla, ni para tomar consciencia de la realidad, de lo que es. Sin embargo, las personas se han habituado a delegar en la mente estos cometidos. A partir de lo cual acontece lo inevitable: por un lado, ven la vida torcida y en todo un conflicto; y, por otro, al operar la mente con los opuestos y los contrastes, están abocadas a tomar consciencia e impulsar su dinámica y proceso consciencial no desde la vivencia de experiencias de gozo y armonía, sino desde el sufrimiento, desde las “noches oscuras” cuyo papel describió inefablemente San Juan de la Cruz en su poema del mismo nombre.

¿Cómo recuperar el orden natural de las cosas y colocar a la mente en el sitio que le corresponde y a nuestro servicio? Es sencillo… No hay que hacer nada, no se requiere ningún esfuerzo (los esfuerzos pertenecen al mundo inventado por la mente)… Simplemente, ¡conócete a ti mismo, a ti misma!

El aforismo “Conócete a ti mismo” fue colocado por los sabios griegos en el pronaos del Templo de Apolo en Delfos, donde se encontraba el oráculo que permitía consultar con los dioses. ¿Qué significa? Tomar consciencia tanto del conductor que eres fuera del tiempo y el espacio como del coche que utilizas para experienciar en este plano marcado por el tiempo y el espacio.

Conductor y coche

Un hábito instalado en la vida de numerosas personas es el de identificarse con el “yo” físico, mental y emocional en el que se han encarnado para vivenciar la experiencia humana. Pero lo cierto es que ese “yo” es solo el “coche” que se utiliza para que esa vivencia sea posible: tú, realmente, eres el “conductor”. ¿Comprendes el símil?

Ciertamente, mientras estás encarnado en el plano humano, ese “yo” (el cuerpo físico, los sentidos corpóreo-mentales, los pensamientos, los sentimientos, las emociones, la personalidad…) es uno contigo –no hay esquizofrenia alguna- y se encuentra enteramente a tu servicio –cosa distinta es que tú lo olvides-. Es como cuando te sientas al volante del vehículo que usas en tu vida diaria, que se transforma en una extensión de ti mismo y está a tus órdenes.

Además, ese “yo” es una maquinaria perfecta, siendo tan divino como todo lo es, sin excepciones, en la Creación. Sin embargo, tiene “fecha de caducidad”, no es eterno como tú; y llegado un momento concreto de tu experiencia humana, lo abandonarás. Y ya fuera de él, harás el tránsito –lo que la Humanidad llama todavía muerte- que te llevará, si deseas continuar ampliando la experiencia en este plano, a encarnar en un nuevo coche ajustado en su “marca” y “modelo” a las experiencias que pretendas vivenciar en una nueva vida física.

Siendo así de sencillo, ¿por qué tanta gente sigue identificándose con el coche, sin percibir que es el conductor? No hay que extrañarse: todo tiene su porqué y para qué y esa amnesia de lo que eres es una fase del proceso consciencial y evolutivo de los seres humanos. Sin embargo, aquí y ahora, tú puedes “recordar” lo que en realidad eres y poner el “yo” físico, mental y emocional –el coche- a tu servicio. La identificación con el coche no es irreversible. Es solo un hábito. Desde la consciencia sobre tu auténtico ser, sustitúyelo por un nuevo hábito: la identificación con lo que en verdad eres, con el conductor. Y esto requiere una práctica en la que ahondo en el libro Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo: la práctica cotidiana de tu divinidad (Editorial Ende; 2015) (http://www.sinmente.com/).

Podrás observar entonces como tantas personas a tu alrededor se aferran al coche y, en particular, a la mente, que es su sistema operativo, empeñándose en mirar, entender y vivir la vida a través de ella y no por medio de los ojos del conductor, que no están en el cerebro de la cabeza, sino en el Corazón. Y al aferrarse al coche, el conductor permanece aletargado, olvidado, dormido… Entonces la mente, ante la ausencia de un mando consciente, activa una especie de piloto automático que suple la carencia de tal mando. Ese piloto automático es el ego. Por tanto, la mente es el sistema operativo del coche; y el ego, una creación suya. Y la mente y el ego toman el mando de tu vida cuando olvidas lo que realmente eres, cuando no te conoces a ti mismo, cuando no hay un mando consciente.

Tú eres lo único que está inquieto

Y la mente y el ego viven en constante oposición al aquí y ahora o, simplemente, lo niegan, se resisten a percibirlo como tal. Este instante y cada instante, este preciso momento y cada momento concreto, lo han convertido en su enemigo. Rara vez hay un momento a gusto de la mente. Y cuando esto ocurre, el momento pasa rápidamente y se queda en el mismo estado que antes. Las quejas mentales son una manifestación de esta confrontación con el aquí y ahora. El ego está instalado en un estado permanente de queja mental. Nada le parece bastante. Halla defectos y motivos de protesta hasta en lo más placentero o deseado: llegaron, por ejemplo, tus ansiadas vacaciones y el viaje tan querido, pero tu mente siempre hallará algo que vaya mal, que no le guste; además, te pasarás las vacaciones pensando en cosas que dejaste al iniciarlas, o en lo que debes hacer a la vuelta, o en el siguiente viaje que te apetecería hacer… ¡Cualquier cosa menos vivir en el aquí y ahora, centrado en el momento que estás viviendo y gozándolo con plenitud!

Es así como se alimenta tu falso yo: posicionándose y reafirmándose contra lo que es, contra la vida. Impones juicios, criterios y opiniones que, curiosamente, no son tuyos –te darías perfecta cuenta si no estuvieras dormido, si fueras consciente–, sino que emanan del funcionamiento autónomo de la mente, de sus pensamientos-pestañeo; y, del mismo modo, reduces a las personas y cosas a un puñado de etiquetas y conceptos mentales, encarcelándote a ti mismo y a cuanto te rodea en una escabrosa y enmarañada red de pensamientos, en una prisión mental.

Es crucial que interiorices lo siguiente: para la mente –la tuya, la de cualquiera– siempre hay algo que va mal. No puede evitarlo: para ella todo está torcido. Y no porque realmente lo esté, sino porque es la manera de proceder y procesar de la mente cuando se le usa para vivir, ver y entender la vida. Igual que cuando introduces algo recto en un vaso de cristal con agua clara, como una paja de las que se usan para tomar zumos y refrescos: ¿cómo la verás una vez dentro del agua? Inevitablemente, torcida. Por supuesto que la paja no se ha doblado, se mantiene recta. Sin embargo, el efecto óptico hará que tus ojos la vean torcida. Si sacas la paja del vaso de agua, podrás comprobarlo. Pero en cuanto vuelvas a introducirla en él, de nuevo se producirá la ilusión óptica, la distorsión de la realidad, y la percibirás torcida. Pues bien, exactamente así funciona la mente cuando contempla la vida y su devenir, cuando las usas para vivir, ver y entender la vida: para la mente siempre hay algo que va mal, para ella todo está torcido.

Y en directa relación con lo anterior, la mente computa y valora todo como pugna de opuestos, jamás en clave de unidad. Todo lo percibe como un conflicto y permanece continuamente dividida, en la dualidad y la confrontación entre extremos. La propia naturaleza de la mente es así: solo es capaz de ver a través del choque entre opuestos y el contraste. Por ejemplo, la mente solo se percata de la salud a través de la enfermedad. Puede que estés sano, pero si utilizas la mente para ver y entender la vida, no te darás cuenta: no lo vivenciarás, no lo insertarás en tu cotidianeidad desde el gozo por esa salud y el disfrute de estar sano. Tu mente no computa la salud, no la valora… ¡salvo cuando caes enfermo! Entonces sí, en cuanto sufras una enfermedad, por leve que sea, la mente se acordará de la salud y desearás tenerla; hasta rezarás por ella a un dios exterior inventado por esa misma mente. Pero nada, en cuanto vuelvas a sanar, olvidarás lo importante que es la salud y dejarás de valorarla en tu día a día.

Es por esto que la mente no “saca jugo” para tu evolución consciencial de las experiencias amorosas y armoniosas, porque no las computa. Tiene que aparecer la enfermedad, la desarmonía o el desamor para que sientas y percibas mentalmente la experiencia y, a partir de ahí, incida en tu proceso consciencial y valores la salud, la armonía, el amor… La canción El Elegido, del cantautor cubano Silvio Rodríguez, lo plasma muy certeramente cuando habla de un ser de otro mundo, que iba de planeta en planeta, y al bajar a la Tierra se percata inmediatamente de que aquí “lo terrible se aprende enseguida y lo hermoso cuesta la vida”... Como se señaló al comienzo de estas líneas, las prestaciones de la mente son numerosas y muy potentes, pero no sirve para ver la vida, ni para entenderla, ni para tomar consciencia de la realidad. Y cuando esto se olvida y se pretende vivir la vida y comprenderla desde la mente, la vida se ve torcida y en todo un conflicto, a la par que el proceso consciencial y evolutivo no se impulsa desde las experiencias de gozo y armonía, sino desde lo terrible, desde el sufrimiento, desde las “noches oscuras” sobre las que, como ya se recordó, escribió San Juan de la Cruz.

Pero la vida no está torcida. Es mentira que en la vida algo vaya mal. En ella todo es exactamente como tiene que ser: todo encaja, todo tiene su porqué y para qué, nada sobra ni falta. ¡El problema no es la vida, sino tú! Y lo eres por haberte identificado, en tu proceso consciencial, con el coche –con la mente, con el ego…–. En el instante en que salgas de esa amnesia y tu estado de consciencia evolucione, te percatarás con claridad de que todo es paz, que nada puede ser mejor de como ya es y que tú eres lo único que estaba inquieto, separado por la mente de la realidad, a disgusto con ella y en lucha contra ella.

Conócete a ti mismo, a ti misma… Recuerda el conductor que eres y siempre serás y, desde ahí, toma el mando de tu vida y vívela, de instante en instante, desde una mente consciente plenamente a tu servicio y libre de toda abducción, de toda ficción, de todo sueño.

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Tertulia con Juan Torres y Emilio Carrillo: viernes 3 de julio, 22:00h


El próximo viernes 3 de julio, a las 22:00 horas, se emitirá en Recuerda TV la cuarta entrega del programa Tertulia "Muchas crisis o mutación del sistema", que contará con la presencia de los profesores y economistas Juan Torres Emilio Carrillo, actuando Enrique Álvarez, también economista y presidente de la Fundación Espató, como moderador.

Recuerda TV es la web-televisión con contenido consciente las 24 horas del día los 365 días días del año. Para ver el programa sólo tienes que entrar en este enlace:

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30/6/15

Charlas y encuentros de Emilio Carrillo en julio de 2015


1, 9, 16 y 21 DE JULIO, 18:30 horas, SEVILLA
Taller "Dejar atrás el sufrimiento: los hábitos de la Felicidad"
Rincón de Kiko (C/ San José, 21-23 Pasaje)
Asistencia mediante inscripción previa, que es gratuita.
Nota importante: Aforo completo, no se admiten nuevas inscripciones.

8 DE JULIO, miércoles, 20:00 horas, SEVILLA
Presentación del libro “El descenso de las lágrimas: de la dependencia emocional al despertar”, de Mon Pueblas
Espacio 800 (Plaza Doctor González Gramaje, 4)
Entrada libre hasta completar el aforo

24 y 25 DE JULIO, viernes (tarde) y sábado (mañana y tarde), LA ALGABA (SEVILLA)
Taller "Dejar atrás el sufrimiento: los hábitos de la Felicidad"
(En el Retiro Intensivo de Verano -23, 24, 25 y 26 de julio- organizado por la Asociación Acción y Evolución)
Hotel Torre de los Guzmanes (Carretera A-8006, antes de llegar a La Algaba desde Sevilla)
http://www.hoteltorredelosguzmanes.com/
Plazas tanto en régimen de alojamiento y pensión completa (quedan aún disponibles 10 plazas en cinco habitaciones) como sin alojamiento incluido y sólo con comida del mediodía y cofeee.
Información e inscripciones (fecha límite: 15 de julio)accionyevolucionsevilla@gmail.com

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29/6/15

Versos Dolidos


I

Versos dolidos, regados de compasión,
que brotan como olivos retorcidos
de la mente que se interroga:
¿cuál es la razón verdadera de la tortura, el exterminio, la aflicción?

Poemas fraternales, plenos de emoción,
que manan cual manantial inefable
del corazón que se pregunta:
¿qué motivo trascendente ostentan la masacre y los campos de concentración?

Vivencias radicales que ponen a prueba desde el sentimiento
los límites del hombre uno y la Humanidad entera.
La banda ancha de la experiencia humana
llevada al extremo del más horrendo sufrimiento.

II

Nadie sufre más de lo que puede aguantar, susurra la ciencia.
Noche oscura amable más que alborada, recuerda San Juan de la Cruz.
El Elegido canta: lo terrible se aprende enseguida; lo hermoso, cuesta la vida.
Todo, sin excepción, tiene un sentido profundo, explica la Consciencia.

Auschwitz zarandea la estulticia y despierta al que busca comprender.
José Luis comparte con nosotros desde su esencia, coherencia y talento.
Su creatividad te alienta a ir más allá de la mente, el lenguaje y el tiempo
para discernir… entender… “ver”.

III

Observa y contempla todo con admiración:
la Vida es el Milagro y siempre es amorosa.
Confía en ella, pegue o bese.
Y, desde la Confianza, practica la Aceptación…

Vive sin quejas, con entusiasmo, en un rotundo sí a la existencia:
¡todo es exactamente como corresponde que sea!
La Libertad es la completa ausencia de miedos
y la carencia de temores diluye todas las prisiones, cualquier resistencia.

Fluye en el Río de la Vida, en su línea de flotación,
con la cabeza bien alta y a pecho descubierto.
Comprobarás, cuando vuelvas atrás la mirada,
que tú eras lo único inquieto en el Cosmos y la Creación.

IV

Gracias, José Luis, por llevarnos de la mano
para que nos conozcamos a nosotros mismos
y para que nos reconozcamos
visitando la historia tormentosa dejada por el ser humano.

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Poema de Emilio Carrillo para el acto de presentación del libro de José Luis González Cáceres titulado Versos Dolidos (Edita: La Mano que Escribe), desarrollado en el Museo del Arte Flamenco de Sevilla el 16 de junio de 2015.
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28/6/15

Olvídate de ser perfecto: no hagas nada contigo mismo y relájate en lo divino


Ser perfecto o lo más perfecto posible es la meta de muchas personas, especialmente de la gente religiosa y también de otros que viven la espiritualidad al margen de los credos establecidos… Ser perfecto… Pues bien: el todo y solo el todo es perfecto. Tan perfecto que no cabe aplicarle este calificativo, pues supondría admitir que existe lo imperfecto, cosa del todo imposible en el todo… Pero sí, salvando lo anterior y para enunciarlo de manera directa, solo el todo es perfecto. Punto y final. A partir de ahí, todo depende de tu estado de consciencia.

Si en el recuerdo de lo que eres y es, en tu proceso consciencial, ya te has dado cuenta de que no hay “yo”, de que no hay objetos ni sujeto, de que no eres nadie y, a la vez y por todo ello, eres el todo, entonces ya sabes que eres perfecto como todo y no se te ocurrirá pretender serlo, ni buscarlo, ni perseguirlo desde una ilusa individualidad. En cambio, si en tu proceso consciencial continúas aferrado a la idea del “yo”, de tu existencia separada de la Uni-cidad, entonces la mente y el ego querrán alcanzar la perfección para reforzarse como mente y como ego. Y ese ansia de perfección no será algo espiritual ni trascendente, sino un deseo egóico: vanidad y solo vanidad.

Por tanto, la perfección es otra meta egóica. Y quien intente conseguirla lo hace bajo la abducción de la mente y con el piloto automático del ego encendido. En semejante estado, te interesará la perfección, nunca la totalidad. Sin embargo, si te has percatado de que solo el todo es perfecto y “tú” nunca podrás serlo, te interesará la totalidad, nunca la perfección… Totalidad significa: “Yo no soy, el todo es”. Y es perfecta en sí y por sí, esencial e intrínsecamente, desde siempre, por siempre y para siempre. Pero si piensas en términos de tu propia perfección (moralidad, ideales, carácter…), te estarás dejando llevar por una ficción mental y te esforzarás estérilmente, pues como parte separada jamás gozarás de perfección.

En estas páginas se abordan viejos hábitos y nuevos hábitos de vida con los que sustituirlos. Pero no para que logres la perfección, sino para que recuerdes lo que eres y es. Y ese recuerdo, cuando sea pleno, te conducirá a la consciencia de que Dios (todo) es yo y yo soy Dios (todo) cuando ceso de ser “yo”: cuando no eres nadie, eres el todo. Por eso, con el recuerdo, no desearás ser perfecto como “yo”; y tampoco como todo, pues el todo ya lo es sin necesidad de perseguirlo.

En el ámbito de las religiones se mueve la gente más egoísta, porque están intentando ser perfectos a toda costa. Por esto mismo, están permanentemente tensos, preocupados, esforzándose, sacrificándose… Y para ellos siempre habrá algo que esté mal –en ellos mismos, en los demás, en el mundo…– y que tengan que arreglar. Y se empeñan en “ser buenos”, en “ayudar a los demás”, en “ser un salvador”… Las religiones son fábricas de salvadores… Pero si pones atención te darás cuenta de que, para los que viven aferrados a la mente y el ego y no ven lo real, el mundo y las cosas no son como son, sino como ellos mismos son. Y que ellos son aquello que desde la mente y los pensamientos creen que son o han decido ser. Por ello:

+Cuando decides “ser bueno”, inevitablemente creas desde tu deseo y tu mente a los “malos”, pues si estos no existieran, tu anhelo de ser “bueno” no podría plasmarse en la “realidad” que estás mentalmente proyectando. Igualmente, creas la “maldad” que lleva a los “malos” a serlo, así como la “bondad” que a ti te hace “bueno”.

+Cuando decides “ayudar a los demás”, ineludiblemente creas a quienes precisan tu ayuda, a los “necesitados” de ella, dado que si estos no existieran, tu objetivo de “ayudarles” no podría plasmarse en la “realidad” que estás generando mentalmente. De idéntica forma, creas la “situación de necesidad o escasez (de lo que sea)” que provoca que precisen tu ayuda y la “situación de disponibilidad y abundancia (de lo que sea)” que hace posible que tú se la ofrezcas.

+Cuando decides “ser un salvador”, forzosamente creas tanto las “víctimas” a quienes puedes “salvar” como el “algo”, el “verdugo” o el “perseguidor” que hostiga a las “víctimas” y del que tú, “salvador”, las vas a “salvar”.

         Incluso al leer esto puede que te estés diciendo: no hay problema, mi espiritualidad ya está fuera de las religiones; ya he “despertado” en consciencia… Y de nuevo se pone en marcha la cadena: cuando decides estar “despierto”, obligatoriamente creas a los que están “dormidos”, ya que si estos no existieran, tu deseo de estar “despierto” carecería de sentido en la “realidad” que estás engendrando mentalmente. Del mismo modo, creas los motivos que hacen que los “dormidos” lo estén, así como las razones que provocan tu “despertar”.

Y toda esa gente, “buenos”, “ayudadores”, “salvadores”, “despiertos” y un amplio etcétera de personas que quieren ser perfectas, siempre están inquietos, intranquilos, pensativos, alarmados… Y quieran o no quieran, eso –y no amor– es lo que transmiten al prójimo, a los demás, al mundo, a la consciencia colectiva… No confían en su propia energía de vida y, por esto, no pueden confiar en nadie… Andan obsesionados con la culpabilidad, el pecado, la mancha, los defectos, el mal… ¡Cuánto lío generan en su entorno! A tus santos les gustaría que fueras un robot, sin hambre, sin sed, sin sexo, sin energía vital… Entonces serías perfecto. Pero la vida es tal como es. Tú no tienes cables, tienes nervios; y la energía, en su eterna abundancia, te impulsa y regenera cada día.

En cambio, el que ha recordado, el místico, el que ha entendido, se mantiene constantemente sosegado, relajado, sereno, pacífico… Lo cual no significa indiferencia o apatía. Muy al contrario: desde el amor y la compasión, todo importa. Sin embargo, su enfoque no es el del ego, sino el del todo. Y disfruta de lo que en el aquí-ahora esté llevando a cabo, sea lo que sea, sabiendo que, encarnado en este plano, lo hace como parte y, por lo mismo, quedará imperfecto, incompleto. Y al gozar y no preocuparse, la perfección que sea posible ocurrirá sin causarle inquietud. Ya no será un esfuerzo, una carga, una obligación, un sacrificio. Será una gracia… Si te acercas a un místico sentirás que hay cierta gracia en torno a él, que no realiza trabajo alguno. Él no ha hecho nada consigo mismo, simplemente se ha relajado en su divinidad, en el todo. Y tú sientes esa ausencia de esfuerzo; percibes que fluye espontáneamente

Viejo hábito
Nuevo hábito
Pretender ser perfecto o lo más perfecto posible; empeñarse en “ser bueno”, en “ayudar a los demás”, en “ser un salvador”…; encerrarte en reglas morales; andar obsesionado con la culpabilidad, el pecado, la mancha, los defectos, el mal…; estar siempre inquieto, intranquilo, pensativo, alarmado… en esa dependencia de la perfección deseada, buscada, anhelada…
Comprender que el ansia de perfección no es algo espiritual ni trascendente, sino un deseo egóico –vanidad y solo vanidad– y que solo el todo es perfecto y “tú” nunca podrás serlo. Totalidad significa: “Yo no soy, el todo es”. Y es perfecta en sí y por sí, esencial e intrínsecamente, desde siempre, por siempre y para siempre. Pero si piensas en términos de tu propia perfección (moralidad, ideales, carácter…), te estarás dejando llevar por una ficción mental y te esforzarás estérilmente, pues como parte separada jamás gozarás de perfección.
Por tanto, mantente sosegado, relajado, sereno, pacífico… Lo cual no significa indiferencia. Muy al contrario: desde el amor y la compasión, todo importa. Sin embargo, tu enfoque ya no será el del ego, sino el del todo… Disfruta de lo que en el aquí-ahora estés llevando a cabo sabiendo que, encarnado en este plano, lo haces como parte y, por lo mismo, quedará imperfecto. Y al gozar y no preocuparte, la perfección que sea posible ocurrirá sin causarte inquietud.

No te inquietes por nada, tampoco por ser perfecto. Simplemente, ¡vive!: vive el momento tan totalmente como te sea posible; vive plenamente y no te preocupes por las consecuencias, por lo que ocurra; vive sin forzar ningún ideal, sin pensar en ningún concepto, sin poner reglas, sin ninguna moral, sin ninguna regulación acerca de tu vida… Vive y deléitate en la vida y con la vida. Esta es la única razón de ser de la existencia. 

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Texto extraído del libro Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo, del que es autor Emilio Carrillo.
Puedes acceder a él a través de esta web:
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27/6/15

Vídeo de la tertulia "Muchas crisis o mutación del sistema" (3ª entrega: 19/06/2015)



Vídeo (duración: 01:03:00) de la tercera entrega de la Tertulia "Muchas crisis o mutación del sistema", emitida por Recuerda TV con fecha 19 de junio de 2015y que cuenta con la presencia de los profesores y economistas Juan Torres Emilio Carrillo, actuando Enrique Álvarez, también economista y presidente de la Fundación Espató, como moderador:

El programa es emitido los viernes alternos, por lo que la siguiente entrega de la tertulia será el 3 de julio de 2015, a las 22:00 horas. 

Recuerda TV es la web televisión con contenido consciente las 24 horas del día los 365 días días del año. Para ver el programa sólo tienes que entrar en este enlace: http://www.recuerda.tv

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26/6/15

Apúntate a la charla de Emilio Carrillo en Mindalia TV: 2 de julio, 21h


Emilio Carrillo compartirá una charla-coloquio a través de Mindalia TV el jueves 2 de julio, a las 21:00 horas, con el título Vida sencilla y desconexión del sistema.

La charla-coloquio es gratuita, podrá ser seguida desde cualquier punto del planeta y arrancará con una intervención de Emilio de 45 minutos, que irá seguida de un coloquio de otros 45 minutos.

Para participar, es imprescindible la inscripción previa a través de este enlace:


Una vez pinches en él, sigue las instrucciones:
1º Rellena todos los datos: First Name (Nombre), Last Name (Apellidos), Email Address (Dirección de correo electrónico) y País.
2º Haz “clic” en el botón “Register Now”.
3º Recibirás en tu dirección de correo electrónico un email con el resumen del evento y el enlace que tendrás que pinchar dentro del horario de emisión para ver y participar en la charla-coloquio.

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25/6/15

Padre Nuestro


Padre Nuestro, Santificado seas Tú, el Sin Nombre.

Santificado seas en las experiencias de los otros,
en  mis experiencias,
en las carencias con las que me engaña el ego que quiere sobrevivir.

Santificado seas en la profundidad de mi ser, cocreador contigo.
Santificado seas cuando alguna forma termina.
Santificado seas cuando se unen las entrañas de dos, aun sin cuerpos.
Santificado seas cuando se carece del otro para vivir la unidad total.
Santificado seas porque, a pesar del ego con su mente y emociones,
somos luz, armonía y amor en la unidad.
Santificado seas cuando el alma viva y joven conduce un cuerpo anciano y derrocha energía y vida.
Santificado seas cuando “la noche” borra lo anterior y la sequedad invade totalmente nuestro ser.

Padre  Nuestro que has dado expresión a los árboles
en el movimiento de sus ramas y hojas,
a los pájaros en su piar y vuelo
y a los hombres en su palabra, risas y lágrimas…
Santificado sea  tu nombre, Sin Nombre,
Danos tu mirada para sentir todo perfecto, como es.

Padre Nuestro, Energía Pura,
que experiencias a través de las formas de tu Creación,
Santificado seas en mi y en todo.

Silencio….
Silencio….
Silencio….

Amén

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Autora: Concha Redondo (concharedondo@gmail.com)
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